¡Feliz miércoles! 🥳🥳¿Cómo estáis? ¿Habéis apuntado algún truco de la entrada anterior?

Esta semana os traigo la segunda parte, entrando más en detalles pequeñitos que también nos ayudarán a ir más aliviadas hacia el gran día. Así que, sabiendo esto, os voy a dejar la primera entrada por aquí, por si aún no la has visto:

Y vamos al lío.

1. Alianzas sin fecha

¿Cuántos novios han tenido que grabar y regrabar sus alianzas en los últimos meses? Muchos. De hecho, algo muy común es que no les dé tiempo a dar este paso y se casen con unos anillos que tienen otra fecha escrita. Al final llega la luna de miel, vuelta al trabajo, etc. y la pereza de tener que hacer ese doble paso (borrar y volver a grabar) vence.

Además, puede pasar que se les coja cierta manía a este anillo, ya que cada vez que lo ves te recuerda que la fecha no es la correcta, que ibas a casarte un día pero tuviste que cambiarlo todo…en fin, innecesario.

¿Por qué no te casas con las alianzas «en blanco»? Lo imprescindible es que esas alianzas estén, pero no importa cómo sean. Por eso, una manera de ahorrarte disgustos y dinero, puede ser esperar a después de la boda para que te graben la fecha o lo que tú prefieras.

Una cosa menos de la que preocuparse.

2. Regalos atemporales

Creo que ante una situación así, la ausencia de regalos para los invitados es más que entendible. Si aún así quieres tener un detalle, te recomiendo que sean cosas atemporales. Por ejemplo, si te vas a casar en agosto, no te recomiendo que el regalo sean unos abanicos. Porque pueden ser muy útiles si finalmente la fecha es esa, pero si la cambias puedes verte en pleno noviembre con 200 abanicos en casa.

Lo mismo sucede con mantitas si prevés celebrar tu boda en invierno o con las bailarinas (tan de moda últimamente) si no sabes si podrá haber baile.

¿Cómo acertar? Piensa primero en cosas que te haría ilusión regalar o que te parecen útiles. Ya sabéis mi opinión sobre este tema, pero es personal. Creo que muchos regalos terminan en la basura sin pasar por casa de los invitados, y a vosotros os ha supuesto un desembolso considerable. Por eso, si vas a buscar algo muy económico pero que realmente no va a gustar, mejor destina ese dinero a un photocall o algo que los invitados puedan disfrutar más.

Si tu idea es buscar algo divertido o realmente útil, la inversión será mayor, pero lograrás que no sea dinero tirado a la basura. Algunas ideas de regalos atemporales pueden ser unos calcetines con estampado divertido (lo vi en una de mis últimas bodas y triunfó), unas minibotellas de vino o de aceite, etc.

3. Vestidos de damitas y pajes

Os puede parecer una tontería, pero podéis terminar empleando más tiempo del necesario. Hace un año aproximadamente os hablaba de la importancia de contar con tiempo para que las mamis de las criaturas fuesen tranquilas con los looks de sus retoños. Peeero, amigas, eso ya no puede ser. Hacerlo con mucho tiempo va a trastocar más vuestra agenda y la de las madres que esperar al último momento.

La razón es sencilla. Ahora mismo no hay una estabilidad al 100% y si buscas un vestido de damita para septiembre y terminas posponiendo la boda a diciembre, no podrán utilizarlo por la sencilla razón de que irán heladas. Habrá que buscar de nuevo sin que haya servido lo anterior o habrá que readaptar completamente lo que tenemos. Os puede parecer más sencillo, pero de verdad, termina siendo un jaleo.

En mi caso, conozco a una pareja que se casaba a mitad de octubre y lo pasaron a diciembre. Las niñas llevaban unas capitas ligeras y al llegar diciembre iban a quedarse heladas. La solución fue correr a ponerles una capa de terciopelo por encima y reforzar los vestidos.

Resultado de imagen de damitas

Siempre es mejor moverse que quedarse paralizado y actuaron genial, pero sabiendo que esto puede pasar, esperad un poco. No empecéis medio año antes a comprar los vestidos. Optad por looks muy sencillos, fáciles de encontrar en distintas tiendas como puede ser un vestido blanco básico al que añadáis un fajín de mercería y los calcetines de una marca standard como Cóndor. Cuando ya esté muy clara la fecha de la boda, podréis poneros con el tema capitas, capotas y zapatos.

4. Luna de miel

Hace nada todos soñábamos con nuestra luna de miel en Hawai, pero ahora esto no lo tenemos tan claro. He de deciros que para desconectar y disfrutar los dos juntos, realmente hace falta muy poco. Creo que el 80% de las bodas de 2020 culminaron con la luna de miel en las Islas Canarias y Baleares que, sinceramente, no tienen nada que envidiar a otros destinos mucho más lejanos. El tema de la cercanía suele ser un «contra»a la hora de elegir la luna de miel, pero tenemos verdaderas maravillas por descubrir.

Aún así, no descartes al 100% un destino extranjero. Es verdad que depende mucho del momento en el que nos encontremos y cómo haya avanzado la pandemia, pero poder, se puede viajar y si vais con cuidado no tiene por qué suponer un peligro. Un familiar mío pudo viajar a México este pasado octubre y yo hice una mini escapada a Portugal en verano. Así que, si es vuestro sueño tampoco os desaniméis.

Lo mejor es que esperéis lo máximo posible para cerrar hoteles y vuelos. No perdáis dinero por empeñaros en algo. Está claro que si habéis elegido casaros este año, pase lo que pase, estáis muy abiertos a lo que pueda venir y preparados como nadie para adaptaros a la situación que venga. Por eso, os aconsejo que esperéis al último momento. Si puede ser una semana antes mejor y ya si queréis aseguraros todo al 100% poneos el día de después de la boda.

Puede sonar a locura, pero a mí me parece algo divertido. Haced una lista de 2-3 destinos que os gustarían. Uno sería en un continente extranjero, otro en un país europeo y el último en España. Marcad un presupuesto fijo o adaptado a cada país, y a esperar. Cuando llegue el momento, consultad las restricciones (tanto en España como en el país a visitar), realizaos el test para evitar problemas posteriores y dedicad un día a cerrar todo. No hace falta que esté todo muy planificado.

Podéis elegir la versión preparada con algún pack de agencia de viajes o reservar vuelos y las primeras noches e ir improvisando sobre la marcha. Que, por cierto, si estáis un poco quemados y vuestros familiares quieren ayudaros pero no saben cómo, podéis proponerles la organización y el pago de la luna de miel como regalo. Sé que es mucho gasto, pero si tenéis hermanos mayores, juntais tíos, padres, suegros, etc. puede ser muy buena idea y os olvidáis de organizar algo más.

Os voy a dejar por aquí la entrada que hice con destinos ideales para la luna de miel según el mes del año en el que os caséis.

5. Seguid haciendo vuestros planes

Ya lo sé, esta idea está repetida. Ya lo dije en la entrada anterior, pero es que es suuuper importante. Lo más esencial para poder vivir la preparación de la boda con tranquilidad es seguir con vuestro día a día. No dejéis que la boda, el estrés y las circunstancias os absorban.

Entiendo que en algún momento esto pueda darse, pero no dejéis que sea la tónica. Es solo UN PASO MÁS.

¿Tenéis por costumbre ir al cine una vez al mes? No lo perdáis. ¿Una cenita cada x tiempo? Conservadlo. No valen excusas de «es que es dinero que ahorramos para la boda» o «tenemos tan poco tiempo para vernos que necesitamos hacerlo así». Mejor que se quede algo por organizar a que perdáis lo más importante que tenéis entre vosotros.

Y con esto y un bizcocho…¡nos vemos la semana que viene! Os espero en mi Instagram donde subo contenido diario. Os mando un besote!!😘😘

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