¡Feliz miércoles! 😘😘 ¿Cómo comienza febrero? De momento parece algo más tranquilo que enero, así que con eso nos quedamos😅

¿Os casáis este año? ¡Enhorabuena! Tener esto claro con la que está cayendo no es algo sencillo, así que os felicito por vuestra decisión y quiero ayudaros a que saquéis vuestra boda adelante. Casarse en plena pandemia no es fácil pero, a diferencia del 2020, este 2021 lo cogemos con más conocimiento y no nos pilla tan desprevenidos.

Os voy a dar unos consejos a nivel práctico para que podáis vivir con tranquilidad vuestros preparativos y que no tengáis que rehacer mil cosas en el último momento, pero quiero insistiros en que lo más importante no es este preparativo o aquel otro. Lo más importante es que mantengáis vuestro amor, que no os crispéis por los nervios que pueden derivarse de esta situación y que, por estar preparando la boda, no dejéis de hacer planes con los que habéis disfrutado en vuestro noviazgo.

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La boda es un paso, no es la meta final (o no debería serlo) en ninguno de los casos. Aquí no importa el significado o la importancia que le des a la boda, es un paso. Si no le das un sentido religioso y lo ves como una fiesta para celebrar el amor, ahí tienes tu respuesta. Se trata de una fiesta, por tanto, hay que disfrutarla como tal y la vida continuará después de esa fiesta. Si, por tu parte, le das un sentido religioso el significado será más profundo y será un paso necesario, sí, pero se trata del comienzo de una nueva vida, no del final de tu vida. Tenlo muy presente porque te va a ayudar a no perder el norte.

Antes que estar con la búsqueda de los pendientes perfectos o del zapato que mejor te quede, es más importante que habléis de temas importantes que afecten a la convivencia, que saquéis ratos para disfrutar del cine, de un paseo o lo que os guste y que no dejéis de hablar de cosas que no sean la boda.

Después de los consejitos de abuela (que se desprecian mucho pero son muy útiles), vamos a ver cómo organizar nuestra boda en plena pandemia de coronavirus.

El otro día os pregunté por Instagram cuál era vuestra mayor preocupación a la hora de organizarla y la respuesta más repetida fue la incertidumbre. Entiendo que eliminarla al 100% es una tarea imposible, pero sí que se puede reducir en gran medida el estrés que esta incertidumbre os puede provocar. ¿Cómo? Preparando un plan B. Solo tenerlo previsto, no hay que cerrar nada, pero ese tiempo extra que le echéis un par de fin de semanas para elaborarlo, os ayudará a no estallar en los meses que os quedan.

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Así que aquí comienza mi lista de «planes B» para el día B:

1. Invitados

Vamos a recordar que para casaros solamente hace falta que asistáis vosotros. También es necesaria la presencia de los testigos, pero en caso de emergencia y la imposibilidad de que estos asistan, con vosotros dos y el sacerdote sería suficiente. Así que aquí tenemos a los invitados esenciales que sabemos que no faltarán y que harán que la boda siga adelante.

No obstante, esto sería un caso extremo. Incluso en las bodas más pequeñitas ha habido al menos unos cuantos invitados más. Mi consejo es que en vuestra lista tengáis a todos los que queráis invitar. Pero desde el momento en el que os pongáis en serio con esa lista, cread subdivisiones y poned el número móvil (o fijo o el correo electrónico) de cada contacto:

  • Los imprescindibles: familiares y amigos. Aquí habría que depurar mucho. Quizá tienes relación con tu tío, pero no tanta, estamos hablando de una lista que no supere las 20-30 personas. Aquellos que quieres que no falten por nada del mundo. Por eso, los hijos de tus amigos más cercanos tampoco se incluirían aquí.
  • Los más cercanos: familiares y amigos. Nuevamente, vamos a ampliar la lista con ellos, y no implica que sea gente a la que no quieras. No te sientas mal, porque para empezar esta lista solo la veréis vosotros. Aquí añadiría a las personas que más quieres y que no tienes un lazo tan estrecho como el que puedes tener con tu madre o tu hermano. Por supuesto entrarían tíos, primos, amigos del cole, etc. Solo incluye a los que te daría pena que faltasen. Ni uno más. Seguimos sin incluir a los «hijos de» y, si me apuras, no incluiría a los novios/as que no conocieses personalmente o con los que no tengas trato cercano (a no ser que estén ya prometidos). Yo sí incluiría a los matrimonios completos en el caso de que estén casados, aunque no conozcas tanto a uno de ellos, pero es decisión personal.
  • Amigos no tan cercanos: ¿Quiénes son? Gente a la que te gustaría invitar, pero que si llegado el momento no pudiesen venir, tampoco supondría un gran disgusto o una gran pérdida. Es gente a la que tienes aprecio, pero a la que no ves cada fin de semana. Me imagino que sabrás identificarlos rápido.
  • Compromisos: estos van al final del todo. Familiares lejanos, compañeros de trabajo (a no ser que hayan pasado a ser verdaderos amigos), parejas de invitados a los que no conoces personalmente, los niños descartados…
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Bien, ya tenemos una única lista que a la vez se subdivide en otras pequeñitas. Algo que haciéndolo de primeras, nos ayudará un montón de cara a las restricciones que cambian cada semana. Porque sí, organizar todo con la conciencia de que las cosas se van a mantener tal cual, es una fuente muuuuy honda de frustración. La situación de aquí a tu boda va a cambiar sí o sí, restringirán más o menos, pero cambiará. Seamos flexibles.

¿Mi consejo? Intentad que la lista total no supere el 50% del aforo del restaurante que habéis elegido. Es lo más realista y creo que se cumplirá casi todo el 2021. ¿En vuestro restaurante hay capacidad para 500 personas? Que la lista total no supere los 250 invitados. ¿Que solo caben 150? Que no supere los 75. Este punto es importante. Sed realistas chicas. Siempre habrá tiempo de añadir, quitar es más difícil.

Yo creo (pero no pongo la mano en el fuego) que a partir de mayo podremos celebrar bodas de al menos 150 invitados; así que intentad que vuestra gente más cercana esté dentro de esos 150 y ya que el resto se pueda ir sumando.

2.Invitaciones

Y hablando de invitados vamos con las invitaciones. ¿Con cuánta antelación se solían repartir? Entre 3-6 meses antes. ¿Cuál era el formato más común? Impreso. ¿Qué información solía incluir? Día, hora, lugar, banquete…

¿Qué es lo mejor a día de hoy? En mi opinión, descartad en un primer momento la clásica invitación. Sé que es muy bonita, pero he de deciros que excepto vuestros padres y algún amigo suelto, todo el mundo termina tirándola a la basura. Miradlo por el lado bueno, si descartáis la invitación tradicional, ahorráis dinero y tenéis más flexibilidad.

Creo que en esta situación un save the date es casi imprescindible. ¿En qué consiste? Es un simple recordatorio en el que ponéis el día en el que os casáis. Nada más. Lo haría digital, lo pasaría por WhatsApp y pondría algo así como «¡Nos casamos!», la fecha y abajo incluiría un «Como este 2021 no parece más tranquilo que el anterior, te iremos dando información cuando se acerque la fecha». Es una frase simpática, dejas avisada a la gente del día y no les vuelves locos con mil cambios de planes, de horarios y de rutas. Esto se lo mandaría SOLO y EXCLUSIVAMENTE al primer y segundo grupo de invitados. El resto puede enterarse más tarde.

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Si hay algún cambio de fecha, avisadlo de forma similar, dejando claro que es una nueva fecha. Solo hacedlo cuando estéis seguros del cambio, no lo hagáis en pleno momento de crisis. Y la invitación, la pasaría por WhatsApp un mes antes de la boda. Me parece suficiente. Al fin y al cabo, una boda empiece antes o después, lleva todo el día, así que ya habrán reservado el día para vosotros, solo les quedan los detalles finales. Os recomiendo que lo paséis en formato .jpg o .png (es decir, en foto) y no en .pdf. Es un detalle, pero lo hace más accesible. Acordaos de invitar aquí, según lo que haya marcado el gobierno, a toda vuestra lista de invitados o a su versión reducida.

¿Queréis vuestra invitación impresa igualmente? Si veis que estáis en un mes más o menos estable, mandadlas imprimir mes y medio antes y comenzad con el reparto (mejor envío por correo, evitáis contactos previos con mucha gente. Los novios no quieren su propio positivo y cancelar la boda).

¿Que cambia la situación el día de antes? (algo que ha pasado alguna vez porque las bodas suelen celebrarse en sábado y se publican restricciones los viernes). Desentendeos. En ese caso, pasadle la lista a vuestro/a hermano/a y que avise a los invitados correspondientes (ya sabéis, con las subdivisiones y los números) del cambio de situación. No creo que en ningún caso sea el momento para que os pongáis a hacer estas gestiones. Si queréis, dejad en esa lista un «mensaje tipo» para que sea más personal y exprese al 100% lo que queréis decir. Pero que sea otra persona quien lo mande y se encargue del tema.

3. Zoom

Ya hemos hecho la lista, hemos avisado a nuestros invitados. Llega el momento de la boda y estamos en la iglesia. Nuestros mayores por prevención no han venido y hay cierto número de invitados que no ha podido venir por tema de aforo. ¡Horror! No hemos pensado en ellos.

Tranquiliiiidad. Nosotras somos muy previsoras y vamos a dejarlo apañado antes. Creo que desde junio de 2020 no he asistido a una boda que no se haya retransmitido por Zoom, así que la vuestra no puede ser menos. Solo hace falta un móvil con datos ilimitados (o el wifi del párroco), un ordenador para controlar más y voilá. Puedes hacerlo más o menos pro, pero con eso es más que suficiente.

Eso sí, ¿quién se encarga de iniciar la videollamada y todo lo demás? Aaamiga, no le quites importancia. Hay novios que a una semana de la boda han estado dispuestos a pagar más de 500 euros para que alguien retransmitiese. Y yo he oído presupuestos que superaban los ¡1.000 euros!.

Entendedme, es tiempo y equipo que lleva una persona, pero se trata de retransmitir solo la ceremonia y no hay trabajo de edición posterior. Sería como cobrar 500 euros la hora trabajada. Lo descartaría completamente.

Instagram. fialoeventi

Sí creo que hay que ser agradecido y tanto si es un favor como si no lo es, hay que pagar a quien nos ayude en esto. Si no queréis nada muy extravagante, cogería a un chaval de 15-20 años que se apañe con Zoom (aseguraos por favor) y acordad un pago con él. Seguro que lo hace encantado y os ayuda al 100% a olvidaros de este tema. Cuando digo coger a un menor, no me refiero a una contratación ilegal. Por favor, que no se me entienda mal. Me refiero al típico hermano de vuestro amigo que conocéis de toda la vida y que encantado iría a vuestra boda para haceros el favor. El pago sería un agradecimiento en este caso, para nada un sueldo. No hablamos de un trabajo remunerado.

En el caso de que queráis algo más profesional, hacedlo con tiempo. Evitaréis que se aprovechen de vosotros y barajaréis precios. Dependiendo del número de cámaras, micrófonos, etc. que necesitéis, un precio justo estaría en torno a los 100-350 euros. Sé que es dinero, pero en una boda en pandemia hay muchas otras cosas que desaparecen y podemos destinarlo a esta partida, que pasa a ser prácticamente imprescindible.

Además con Zoom está la opción de grabar la videollamada. Que no se les olvide a vuestros ayudantes y os lo graben!

4. Banquete: ¿Plan B?

Si os hicieseis una idea de los novios que tienen que cambiar el restaurante a una semana de la boda, os echaríais a correr. Peeero, tranquilos de nuevo, ya hemos dicho que vamos a tenerlo previsto.

Creo que el banquete es algo de lo que sí o sí hay que tener un plan B, al menos visto. Pueden darse distintas circunstancias que nos impidan celebrar la boda donde queremos. Por ejemplo, pueden confinar la zona del restaurante, puede que confinen vuestra zona y la de la mayoría de los invitados, o puede haber un apocalipsis zombie (es broma).

Pero visto lo visto, os recomiendo que tengáis vuestro restaurante favorito cogido, es decir, el lugar inicial en el que queréis celebrarlo. Pero además, tened mirado un restaurante muy cerquita de vuestra casa y que pertenezca a vuestra misma zona básica. De nada sirve coger como plan B un restaurante que está a 5 minutos de casa si pertenece a otro municipio porque nos podemos ver con el mismo problema.

Depende de dónde vivamos, las restricciones y el precio del restaurante, no es tan sencillo encontrar un segundo restaurante. Pero creo que os iréis con mejor sabor de boca (nunca mejor dicho) si celebráis una pequeña reunión en el restaurante de toda la vida, que si os volvéis directamente a casa después de la celebración.

Instagram. exclusiveandetails


Ya os digo, esto sería muy raro que pasase. Pero solo el contemplar la posibilidad y saber que tenéis otro sitio posible, os permitirá despejar la cabeza y descansar mucho mejor.

Si vives en una zona más o menos céntrica hay restaurantes que son geniales y que os podrían hacer el papel (incluso puede que estén especializados en bodas), y si vivís más en las afueras, ahora que va a pasar el invierno, quizá la terraza del restaurante de toda la vida os haga un servicio más que estupendo.

No es nuestra primera opción, pero mirémosla con el rabillo del ojo. Seguro que os da tranquilidad. Y recordad, siempre cerca de casa, no de la Iglesia o del lugar de la ceremonia. No sea que nos confinen esa zona y no nos podamos mover con tranquilidad.

5. Baile: ¿qué hacemos?

Vamos a ver el tema del baile. En principio está prohibido desde que comenzó la pandemia. Aunque para tranquilidad de algunas y espanto de otras, esto no se cumple a rajatabla por los restaurantes. Aquí no me voy a meter en polémica y que cada uno haga lo que crea conveniente.

Sí creo que se puede amenizar la comida/cena con algunos juegos. La mayoría de invitados ya cuentan con que no habrá baile, así que irán dispuestos a pasárselo lo mejor posible sin echarse unos bailoteos. Si a ese ambientazo le sumas unos juegos bien preparados, la cosa irá viento en popa.

Hay juegos que se pueden hacer sentados cada uno en su sitio como os hablé en una entrada anterior, así que os invito a ver estas ideas y a que le echéis imaginación y busquéis más juegos.

Pero ya sabéis, lo bueno si breve, dos veces bueno. No seamos pesados y hagamos juegos dinámicos. En estos tiempos todo lo que dura mucho (menos el amor) cansa. Brevedad y adaptémonos a los invitados y lo animados que los veamos. Flexibilidad, nuestra máxima para la boda y para este año en general.

¡Y ya está! Os comentaría mil cosas más, pero esta entrada ya ha quedado muy larga. Si os interesa, seguiré contando cositas sobre estas nuevas bodas. Como veis, la clave es estar abiertos al cambio y tener el foco en lo importante. Si a esto le sumamos un plan B, nos comemos la boda con patatas y triunfamos!!

Ánimo parejas, este es vuestro año. Os voy a dejar algún artículo relacionado por si os interesa:

Nos vemos la semana que viene como siempre, el miércoles a las 18.30. Mientras os espero en mi Instagram. Un besote!!😘😘

Un pensamiento en “BODAS EN PANDEMIA: PLAN B en 5 pasos

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