¡Feliz miércoles, bonitas!🥳🥳 (y bonitos, que sé que también estáis por aquí).

Hace poco os conté que una de las entradas con más éxito el año pasado fue la del Rito de la velación. Os explicaba un poco en qué consistía, cuál era el significado y qué se decía. Además, os compartí unos truquitos para que acertaseis con el manto y no os quedaseis sin bendición.

Bien, os hice una encuesta y me dijisteis que os interesaban este tipo de entradas. Así que hoy vamos a hablar de la bendición de los padres a los novios. Esto es algo que era más que común antes, prácticamente obligatorio; se fue perdiendo con el tiempo y comienza de nuevo a asomarse tímidamente en las bodas religiosas.

¡Vamos allá!

¿Qué es la bendición de los novios?

Es una bendición que los padres imparten a sus hijos en el momento previo a abandonar la casa definitivamente para dar comienzo a una nueva familia y un nuevo hogar. Se trata de algo sencillo y que puede prepararse de distintas maneras.

Hay quien prefiere buscar una bendición ya escrita, más formal, pero también se puede adaptar a lo que los propios padres quieran. El momento en el que se imparte es justo antes de salir de la casa hacia el coche y suele ser algo íntimo que se celebra entre el/la novio/a y los padres, o como mucho con los hermanos que estén en casa. La intención es que sea algo cuidado dentro del núcleo familiar al que aún pertenece y que reciba mediante la bendición unas gracias especiales para comenzar su nueva vida.

En la bendición se suelen incluir peticiones dirigidas a Dios que pueden servir de consejo para los contrayentes. Entre estas peticiones está la del amor, la fidelidad, el respeto y la búsqueda del cumplimiento de la voluntad de Dios. De esta forma, en la propia bendición, los padres aprovechan para dejarle como legado su ejemplo y resaltan lo que consideran más importante para que un matrimonio prospere a lo largo de los años.

La bendición es algo que tiene una gran importancia en la tradición judo-cristiana y que puede verse ya desde el Génesis y que tiene especial relevancia en el momento de la boda (Génesis 24, 60). En algunas zonas de España como Castilla se ha mantenido esta bendición, pero en otras no es tan común verlo.

¿Quién imparte esta bendición?

¿Quién imparte esta bendición? Tradicionalmente, los matrimonios eran concertados y no había una elección real por parte de los novios. Normalmente, era el padre del novio el que se dirigía al padre de la novia y pedía permiso para que sus hijos se casasen. De esta manera, se decía que contaban con la bendición de los padres. La bendición se centraba, por lo tanto, en la hija; como prueba de que el padre aprobaba y bendecía la unión con el joven.

En la actualidad, los matrimonios son elegidos por los propios contrayentes y la bendición de los padres no es estrictamente necesaria para que puedan presentarse y casarse por la Iglesia. No obstante, tanto en bodas religiosas como civiles, suele valorarse mucho la opinión de los padres, ya que son los que nos han dado la vida y criado durante tanto tiempo. Por eso, contar con su bendición es algo que a los novios de bodas religiosas puede gustarles especialmente.

Si antes solo intervenía el padre de familia, ahora suelen hacerlo ambos y no solo se bendice a la novia, los padres de él también pueden bendecir a su hijo. Lo más común es que el padre sea el que pronuncie las palabras y que luego ambos progenitores realicen la señal de la cruz sobre la frente de sus hijos.

Si sois creyentes, os digo por experiencia y porque lo he visto en muchas bodas que he grabado, que se trata de un momento muy especial para la familia. Así que si podéis guardar tres-cinco minutitos para esto, guardaréis un recuerdo muy bonito.

¿Qué fórmulas podemos utilizar?

Empezamos con dos muy sencillas que son de uso diario:

El Señor te bendiga, te guarde de todo mal y te lleve a la Vida Eterna

Que el Señor te bendiga y te guarde;/que haga brillar su rostro sobre ti y muestre su gracia.  Que el Señor te descubra su rostro y te conceda la Paz. (Números 6, 24-26)

Ahora vamos a dar paso a unas bendiciones más largas que suelen ser las más presentes en este día:

Padre Celestial bendice a nuestro hijo(hija) que abandona hoy el hogar paterno para cumplir la ley señalada por ti a la humanidad y para fundar su propio hogar:

Tú dijiste: «Deje el hombre a su padre y a su madre y únase a su mujer. «

Que se cumpla hoy una vez más tu voluntad.

Tú nos entregaste un día a este hijo(hija) para que te lo formáramos.

Hoy te lo devolvemos para ella (él), a su vez tome en sus manos la tarea de formarte nuevos hijos.

Bendícele (la) abundantemente.

Santifica este nuevo hogar como bendijiste un día y santificaste el hogar de nosotros, sus padres.

Llena de tu gracia sacramental el corazón de estos nuevos esposos y acude a esta boda como acudió a las bodas de Caná de Galilea tu hijo Jesucristo, el cual siendo Dios vive y reina contigo y con el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén 

Que el padre de los cielos te acompañe en tu nuevo estado y proteja y bendiga tu nuevo hogar:

Sé siempre fiel a Dios, como te lo hemos enseñado nosotros tus padres y enseña a tus hijos a guardar a Dios esa misma fidelidad.

La bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ti y permanezca para siempre.

Amén

La otra bendición (la elegida por mis padres en mi boda) es la siguiente:

Bendito seas, Padre Supremo, Dios eterno,

Tú eres el origen de toda familia

en el cielo y en la tierra,

y el Artífice del hogar terreno de los hombres.

Tú, con infinito amor, no cesas de bendecir

desde el principio de la historia

la unión del hombre y la mujer

y has querido llevar a plenitud

esta bendición creadora en la desdendencia

del Justo, tu Hijo amado, Redentor nuestro.

Mira con benevolencia a este hijo,

(nombre), que nos diste,

cuando se dispone a cumplir el precepto

con el que tu sabiduría providente

ha marcado la vida de todo hombre.

Por este designio de tu amor hoy nos deja, padre

y madre suyos, para unirse a la mujer que

de su corazón has formado para él

a fin de que con ella sea una sola carne,

y, de este modo, de la familia

que nos ha concedido ser ceras otra nueva.

Que desde ahora, Señor, lo acompañe

como a Tobías, tu arcángel Rafael

en el nuevo camino de vida

que le abres para alabanza tuya.

Que a Imagen de Cristo se entregue

amorosamente a Belén, su esposa.

Que su casa quede embellecida

con el esplendor de los hijos

y trabaje solícito

por el sustento de los suyos.

Sea cabeza de un hogar en el que reine

el amor, la misericordia, la mansedumbre

y la Paz.

Ejerza con celo su sacerdocio bautismal y,

como buen arquitecto, cimiente y

sostenga su casa, como primera Iglesia,

en la roca firme de la fe.

Abra siempre la puerta a los pobres

y a los amigos, la cierre a los enemigos

del espíritu cristiano.

Ahora, Señor, por Abraham, tu amigo,

por Isaac, tu siervo, por Jacob tu elegido,

te pedimos que herede el legado de fe

y humanidad que tú nos has otorgado

y lo transmita recrecido

a la siguiente generación.

Concédele tu espíritu de Padre.

Concédele tu espíritu de fidelidad

a la Alianza de amor.

Que por intercesión de María,

reciba de tu Hijo amado,

como el novio de Caná,

los carismas de tu Espíritu Santo.

Y ya que muestras tu bendición

a nuestro matrimonio

dándonos de este modo una (un) nueva(o) hija(o),

concédenos ver crecer en la fe

a los hijos de estos hijos nuestros

para que, generación tras generación,

tu nombre sea alabado y glorificado

en el Espíritu Santo

por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

¡Fin! Aquí tenéis algunas bendiciones para vuestro gran día. Si vuestros padres ya contaban con daros la bendición, eso que tenéis avanzado. Pero, si os hace ilusión y a vuestros padres no se les ha ocurrido, os recomiendo que se lo planteéis y que tengáis la bendición impresa el día de la boda. Podéis convertirlo en un recuerdo bonito, así que os aconsejo que lo hagáis en un papel bonito y de calidad.

¡Nada más! Nos vemos como siempre, la semana que viene por aquí y a diario en mi Instagram. Os mando un besote😘😘

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