¡Feliz miércoles! 🥳🥳 Por fin os traigo la entrada sobre mi vestido de novia, que la verdad es que se ha hecho de rogar un poquito!!

No quiero que sea una entrada excesivamente larga porque ya tenéis otras publicaciones con consejos para ahorrar en el vestido de novia y en un futuro tengo pensado hacer alguna publicación más en torno a este tema.

Aaaasí que, os voy a hablar de mi vestido y de mi experiencia personal en su elección.

Carmen Hontoria

Mi idea inicial fue la de probarme vestidos que encajasen con mi estilo para saber qué me gustaba y qué me sentaba bien (que muchas veces no tiene por qué coincidir novias, y no pasa nada).

El caso es que una vez definiese el estilo, quería que me lo hiciesen a medida porque conozco a un diseñador que lo hace muy bien de precio (si os interesa escribidme por MD en Instagram).

¿Por qué hablo en pasado? Porque la realidad fue que me probé SOLO 4 vestidos y me enamoré del segundo. Tenía todo lo que quería, a buen precio y solo había que ajustármelo.

Carmen Hontoria

Como tengo la experiencia de muchas otras novias, quería ir a sitios asequibles que se ajustasen a mi presupuesto por si terminaba enamorándome de uno (como sucedió). Y es un consejo que daría a cualquier novia, porque como se te meta algo en la cabeza… no vas a querer otra cosa.

Mi vestido fue de Vértize Gala, del de Yuncos. Esta empresa tiene varias tiendas en toda España con colecciones anteriores de grandes marcas.

Al ser outlet, están a muy buen precio y podéis encontrar vestidos de Pronovias por 600-800 euros.

En el caso de Yuncos, los precios son aún mejores porque la marca tiene su propia línea de vestidos de novias a precios muy económicos. En mi caso, el vestido tenía un coste inicial de 990 euros y me hice con él por 450 euros.

Carmen Hontoria

Como soy de tamaño petite y con caderas anchas, no tenía muy claro qué es lo que me sentaría bien. Pensaba que una caída recta podría sentarme mejor, pero al final probé un corte sirena (que no se suele recomendar para mi tipo de cuerpo) y la verdad es que me encantó.

Como veis, en la web doy consejos generales que se pueden aplicar a todos, pero a partir de ahí cada una tiene que ver lo que le gusta más.

Al probarme el vestido por primera vez, lo hice desde una tarima para compensar la altura de los tacones que llevaría y salvar la longitud del bajo, que suele ser superior a lo normal para recortar y no tener que alargar en el caso de que una novia sea muy alta.

El caso es que lo compré sin pensármelo dos veces, y al llegar a casa vino el drama. Ya no había tarima y, sobre todo para las que somos bajitas, todo estaba fuera de lugar: las pinzas del pecho, la zona ajustada del corte sirena, el bajo, la tripilla…todo mal.

Estuve varios meses dándole vueltas hasta que di con la solución y es que a las bajitas muchas veces se nos dice que para ajustar la ropa siempre hay que coger el bajo… ¡ERROR!

Si es verdad que a cualquier vestido de novia, SIEMPRE hay que cogerle el bajo; pero en el caso de las chicas más bajitas, es imprescindible ajustar la altura de los hombros. Si cogéis la zona de los hombros con las manos y lo subís para arriba, veréis la magia. Todo está en su lugar.

Y así fue queridas, me costó unas lagrimitas y 80.000 pruebas en casa (no os probéis el vestido en casa que se mancha y lo tendréis que mandar a la tintorería antes de usarlo), pero el vestido quedó perfecto.

Carmen Hontoria

¿Qué arreglos me hice? Ajusté el bajo, la altura de los hombros, estreché los brazos y acorté un poco su longitud y me abrí la espalda. En total, con el vestido y los ajustes, todo quedó a 525 euros, naaada mal. Fue un regalazo de mis padres y quedé más contenta que una rosssa❤️

Le añadí un velo amantillado, regalo de mi tía, por 120 euros que terminó de darle el toque que quería.

Carmen Hontoria

Si entramos en detalles, el vestido era de crepé con encaje en las mangas y pedrería en la zona del busto. Por detrás estaba abotonado de arriba a abajo. Como el vestido era de manga larga y escote en barco, quise abrir la espalda de forma sutil y lo hice en forma de pico.

Ahora viene la parte no glamourosa, pero que quiero contaros. Sé que muchas novias os desanimáis con el tema de los vestidos porque no os quedan como a las instagramers.

Yo, además de ser bajita, tengo un poco de tripilla. No es algo descomunal pero sí llama la atención si lo ves en proporción con mis brazos que son más delgaditos.

Carmen Hontoria

Todas tenemos nuestros trucos y si queréis utilizar una faja que os ayude a tener todo en su lugar y que os dé seguridad, os recomiendo las de Spanx. Sé que son muy caras, pero merecen la pena.

Hay algunas fajas que aprietan mucho, pero tampoco forman muy bien. Las Spanx cuesta un pelín ponérselas, pero son comodísimas y recogen como ninguna otra, además de que no se marcan nada.

Carmen Hontoria

Y con esto y un bizcocho… ¡¡hasta el miércoles que viene!! Nos vemos en Instagram, donde subo contenido diario. Os mando un besote!😘😘

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